Después de salir de la junta en la que se hablo sobre el problema de la construcción del ferrocarril, decidí ir a visitar a Natasha, hace días que no la veía.
Me subí al carruaje y me recosté en el espaldar del asiento, cerré los ojos por un momento y pensé en esa chiquilla de cabello rojo que me odiaba y que no desperdiciaba un momento para restregármelo en la cara. Me reí un poco al recordar todas sus palabras, ella era bastante creativa a para decirme un insulto nuevo cada vez que nos cruzáb