El padre de Luisana estaba frente a mi, sentado en mi oficina, el pobre hombre se veía tan viejo y demacrado que daba un poco de lastima.
— Mi lord, se que usted tiene intenciones de casarse con mi hija, pero me gustaría decirle un par de cosas — me dijo.
yo asentí y lo mire.
— lo escucho — le dije.
El se claro la garganta.
— creo que usted esta al tanto de mi precaria situación — pregunto.
Yo asentí con la cabeza de inmediato.
— por lo que me he visto en la penosa situación de tomar la d