Entre a mi cuarto, sentia como mi corazón estaba martillando demasiado rápido, y mis manos estaban temblando. camine hasta la cama y me senté en el borde, me lleve la mano a los labios y los acaricie por un momento, aún podía sentir el hormigueante roce de sus labios sobre los míos.
— ¿Está bien señorita? — Me preguntó Amelia.
Yo la voltee a verla y no hice gesto alguno.
— ¿Quiere que llame al médico? — Me preguntó con preocupación.
— No es necesario, solo estoy un poco confundida — Le dije.
Me