Nunca antes me habían hablado así. La mayoría de las mujeres que decían estar enamoradas, solo buscaban mi dinero; me di cuenta de eso porque siempre estaban pidiéndome cosas, que las llevase a lugares caros y reuniones de sociedad, las que no me gustaban para nada. Por eso dejé de buscar amor en ellas y me centré en el placer que podían concederme. Pero con Vanesa todo fue diferente, incluso con la comida. Esta noche me atreví a probar aquello que ella siempre come, y estuvo realmente delicios