Mundo de ficçãoIniciar sessãoCom o falecimento do patriarca da família, a cobiçada ascensão do poder passará para o pai dos irmãos Wictor e Elizabeth. Na luxuosa família Konnor, os irmãos discretos, e únicos herdeiros jovens, mantém segredos picantes sob os lençóis. Agora, decisões difíceis estão sendo tomadas e afetarão a relação entre os dois. Os irmãos conhecerão seus pretendentes a fim de cumprirem com a cláusula ofensiva do testamento, deixado pelo patriarca em seu leito de morte: "todo o controle da fábrica de café ficará no poder de Walter, meu primogênito. Sob a condição de casar meus netos antes de ascensão. Então, tudo lhes será herdado, desde meu poder até todas as libras." Agora, pressionados pelo pai ambicioso e pela família gananciosa, Elizabeth e Wictor. conhecerão seus pretendentes a contragosto enquanto enfrentam as desventuras de um amor proibido entre os dois.
Ler maisCapítulo 1
Entre Sueños y Sombras El sonido constante de martillos y sierras acompañaba a Anahir Montes mientras recorría la obra. El calor de la tarde se filtraba por cada rincón, pero ella ni lo notaba. Su mente estaba enfocada en encontrar el error que Fabricio mencionó. Había revisado cada plano, cada cálculo, cada detalle de la piscina. Todo estaba perfecto. Después de horas encerrada en el banco de trabajo en el sector alejado a las oficinas, suspiró profundamente. Creo que Fabricio se equivocó, pensó, pero se sintió culpable al instante. Él era meticuloso, siempre atento. Tal vez fui yo la que pasó algo por alto. Decidió dar una vuelta por la obra para despejarse. Saludó a los obreros que, al verla, sonreían con genuino aprecio. —¡Arquitecta, qué bueno verla! —dijo Mateo, uno de los herreros, secándose el sudor con el dorso de la mano. —¿Todo bien, Mateo? —preguntó ella con amabilidad, notando el cansancio en su rostro. —Sí, pero... el ingeniero nos pidió cambiar las medidas de las vigas del lobby otra vez. Ya las habíamos cortado como usted indicó... —El hombre se notaba frustrado. Anahir frunció el ceño, tratando de ocultar su molestia. —Lo sé. —Suspiró—. No se preocupen, yo me encargo. Ustedes solo sigan las medidas correctas. No voy a permitir que pierdan su salario por errores que no son suyos. Los obreros asintieron con alivio. Anahir siempre defendía su trabajo, y ellos lo sabían. Cada peso ganado era fruto de su esfuerzo, ella venía de una familia de obreros y conocía de primera mano lo que era trabajar bajo el sol ,la lluvia,el frío ,el calor o el viento para llevar el sustento a cada hogar y ella no iba a dejar que los constantes "ajustes" de Fabricio los perjudicaran. Había notado ese patrón,cambios de último minuto, materiales desaprovechados, costos adicionales que curiosamente beneficiaban a la empresa. Pero nunca lo cuestionó abiertamente. Fabricio sabe lo que hace, se repetía. Son ajustes necesarios. Mientras caminaba, observó con orgullo el sector avanzado de la obra donde ya se podía ver parte de lo que sería su majestuoso proyecto. Recordó las noches sin dormir, los borradores descartados, los momentos en los que dudó de sí misma. Pero todo había valido la pena. Este diseño es mi alma plasmada en cemento y acero. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció al fijarse en el cartel junto a la maqueta: " Ingeniero Fabricio Castiglioni (y, en letras pequeñas, casi ocultas, al costado) Arquitecta Anahir Montes" El nudo en su pecho fue inmediato. Su sueño, su esfuerzo, reducido a unas letras diminutas que apenas se notaban. La impotencia la envolvió. Yo creé este proyecto desde cero... Recordó la emoción al ganar el concurso en su último año de universidad, las felicitaciones de sus profesores, las lágrimas de su madre ,el orgullo de su padre ,un simple obrero de la construcción que trabajo de sol a sol para ayudarla a pagar la universidad. Debería decir “Arquitecta ganadora del concurso de arquitectura Anahir Montes, alumna destacada y talentosa”, pensó, apretando los labios. Pero ahí solo estaba el nombre de Fabricio, brillando como el único protagonista de este show. Cerró los ojos, intentando calmarse. Fabricio siempre le decía que el reconocimiento llegaría, que todo era parte de un plan. Lo hace porque me ama, se repitió, como lo hacía cada vez que la inseguridad la atacaba. Cuando todo esto termine, compartiremos el éxito. Regresó a su oficina improvisada dentro de la obra, una pequeña habitación con una mesa desgastada, una laptop y decenas de planos apilados. Se sentó frente a su escritorio, aún frustrada por las horas perdidas buscando un error inexistente. Tomó su celular con manos temblorosas y le escribió un mensaje a Fabricio: " No encontré el error en la piscina. Creo que está todo bien. ¿Puedes venir para hablar?" El mensaje fue enviado, pero no hubo respuesta. Pasaron minutos, luego horas. Anahir suspiró, creyendo que estaría ocupado. Debe estar con los inversionistas, pensó, tratando de convencerse. Aun así, la inquietud se instaló en su pecho, pesada e incómoda. Marcó el número de su asistente, Mayte, que siempre sabía dónde estaba Fabricio. —¿Mayte? —preguntó, intentando sonar casual—. ¿Viste a Fabricio hoy? Hubo un silencio breve al otro lado de la línea, y luego la voz nerviosa de Mayte respondió: —Eh... no sé qué decirle, arquitecta. El ingeniero... no ha salido de la obra,creo .Quiere que le pregunté al guardia de seguridad del portón de entrada. El ceño de Anahir se frunció aún más. ¿No ha salido? Ella había recorrido toda la construcción y no lo había visto. ¿Dónde estaba entonces? -No , tranquila Mayte , disculpa que te moleste .Ya es hora de irte ,ve con tu familia por favor. El sol comenzó a ocultarse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados. Anahir permanecía en su oficina, sola, mirando el celular cada pocos minutos. Cada sonido la hacía saltar, pero nada. El cansancio empezaba a pesarle, pero su mente no la dejaba descansar. ¿Estará molesto conmigo? Se mordió el labio, nerviosa Tal vez... tal vez se dio cuenta de que dudé de él. La noche ya había caído cuando su teléfono finalmente vibró. Su corazón se aceleró al ver el nombre de Fabricio en la pantalla. Abrió el mensaje ansiosa. "Ven a mi oficina." Seco. Directo. Sin emojis, sin palabras cariñosas. Anahir lo leyó varias veces, intentando descifrar algo entre líneas. Quizás está cansado, se dijo. Pero la idea que se repetía en su mente era otra: ¿Será hoy? ¿Me pedirá matrimonio? Fabricio había mencionado una sorpresa hace semanas. Desde entonces, Anahir había soñado con el momento en que él se arrodillara, con el anillo brillando entre sus dedos. Hoy es el día, se convenció. Guardó rápidamente los planos, acomodó su cabello, retocó su maquillaje y, con una sonrisa emocionada, se dirigió a la oficina de Fabricio. El trayecto fue breve, pero su corazón latía con fuerza. Cada paso era un latido más fuerte, más expectante. Todo valdrá la pena. Fabricio me ama. Lo sé. En el trayecto hacia la oficina de su novio, no vio al asistente de Fabricio en su puesto,era raro porque Raúl siempre salía a la misma hora que ellos . Pero últimamente Fabricio siempre tenía una excusa para irse más temprano que ella. Pero cuando el ingeniero se iba su asistente también, por eso ,por en su mente se imagino el mejor de los escenarios para pedirle matrimonio. Él la conocía tan bien ,que seguro preparó algo romántico en su oficina o la llevaría a la última "Losa plana " donde se arrodillaria y le mostraría el anillo. Ese lugar es donde a ella le encantaria vivir un momento único como ese. Con ese pensamiento llego a la puerta de la lujosa oficina ,la puerta estaba entreabierta,un aroma dulce y peculiar le golpeó los sentidos entonces los escucho..✩。•.─── ❁Liza❁ ───.•。✩Eu me envolvi profundamente em sua história. Entendi suas dificuldades, acolhi os seus medos e lhe abriguei quando todos me disseram o quanto você era ruim e difícil. Eu aprendi a amá-lo de uma maneira que ninguém nunca, jamais, sentiu por alguém, como eu senti pelo Wictor. Eu sei que pode parecer desesperado e imprudente, mas se você ama alguém e nunca perdeu a razão em nome disso, então você não o amou o suficiente.Ele é o meu sonho, o meu desejo. É alguém que eu cobicei a vida inteira, até o momento em que escrevo em nome desse amor. Eu sei que posso ter feito um monte de coisas fodidas em minha pequena e curta vida, mas eu jamais deixarei que esse homem escape pelos meus dedos. Eu sei que sou capaz de viver por conta própria, sem tê-lo ao meu lado. Porém, não gostaria. Minha vida está onde o meu coração estiver inteiro, e eu só me sinto inteira se estiver em seus braços.Eu amo você, Wic. Então, por favor... Desejo que seja meu para sempre, até que meus úl
✩。•.─── ❁Wictor❁ ───.•。✩Levei-a novamente para a mansão, embora quisesse que ela experimentasse as coisas reais do mundo. Quando chegamos, subi com minha irmã até seu quarto, onde passei uma manhã inteira trancado com ela. Ordenei à Elias que ninguém subiria naquele andar, nem mesmo ele. E assim foi feito....Cruzei o quarto, segurando uma jarra de cristal com água e um copo na outra mão.—Tome um pouco de água, precisa se acalmar. —Despejei o líquido sobre o copo e estiquei o braço para ela, lhe oferecendo.Elizabeth aceitou.Dei dois passos até o criado mudo e deixei a jarra. Voltei para perto dela e me sentei ao seu lado, pegando o copo seco para pôr ao lado da jarra.—Se sente melhor? —Acariciei seu rosto e empurrei as madeixas escuras para trás de sua orelha.—Eu sinto muito por tudo isso. Por hoje. Por ter te dado trabalho-Avancei o rosto em direção aos lábios dela e lhe beijei intensamente, calando suas palavras. Só não queria que ela se culpasse por ser importante para mim
✩。•.─── ❁Liza❁ ───.•。✩O senhor Willians parecia alguém legal. Naquela manhã, ele me convidou a sentar em sua companhia debaixo de uma árvore na praça. Haviam dois bancos de ferro, e nós nos sentamos separadamente. Os seguranças permaneciam me protegendo, mas se afastaram um pouco quando os pedi diretamente.—Eles são fiéis, não são? —Sorriu para mim, e passou os olhos nos seguranças brevemente.—É o trabalho deles. —Olhei para as mãos sobre as pernas e cutuquei os dedos. Por algum motivo, me sentia insegura.Eu sentia o olhar do senhor Willians pesando sobre mim, então ergui a cabeça novamente e olhei para o lado, avistando uma expressão preocupada em sua face.—O que houve? —Franzi o cenho.—As mangas de sua jaqueta subiram um pouco e eu vi algumas manchas pequenas, como se estivessem sumindo... Brigou com alguém, senhorita Konnor?Naquele momento, senti um mix de raiva dilacerando-me por dentro e me levantei abruptamente, cerrando os punhos em silêncio. Minha expressão mudou. Por a
✩。•.─── ❁Wictor❁ ───.•。✩Após duas horas de viagem, finalmente cheguei ao prédio desejado. Era um edifício particular pouco frequentado. Meus seguranças cercaram a área e eu desci, expondo o meu rosto. Ao me aproximar das portas de entrada, ambas se abriram para mim, como se fosse uma mágica.Eu sabia que estavam me esperando. Ninguém manda um aviso sem querer atenção.Adentrei ao prédio, tendo Elias em minha frente durante o tempo todo. Os demais seguranças estavam atrás de mim, cercando todo o espaço por onde eu passava. Todos estavam armados, mas é claro que os membros da seita presumiram isso.Ao adentrarmos, nos deparamos com uma recepção. Elias tinha a planta de todo o edifício após contactar algumas pessoas importantes. Nada que o dinheiro não proporcione.Elias se aproximou ao balcão, mas permitiu que eu fosse visto pela mulher atrás da mesa de madeira. Ela moveu as madeixas brancas para trás das orelhas e sorriu gentilmente para mim.—Senhor Konnor! É uma honra recebê-lo em
Último capítulo