El vestido de Emma era de un tono azul, combinaba perfecto con los lentes de contacto usados desde que vivía con su tía y se vio obligada a adquirir una una nueva personalidad.
Miró con detenimiento su imagen en el espejo de cuerpo entero y no se encontró en ella, la pequeña figura femenina que le devolvía la sonrisa parecía una muñeca perfecta e impecable, sin embargo ella no era así, la Emma real real estaba a años luz de aquella figura. Estaba rota por dentro, sin corazón, sin amigos y sin u