El restaurantes que les serviría de escenario para su compromiso lucia impecable, rosas azules decoraban los rincones y lámparas de araña colgaban sobre sus cabezas iluminando las mesas. Emma tuvo que respirar profundamente para controlar el mareo que amenaba con derrumbarla.
—Luce impecable—su tía estaba orgullosa y Emma no pudo más que asentir. Odiaba lo que estaba haciendo, pero más odiaba a la mujer que le acompañaba esa noche.
—Chloé—Stephan llegó hasta y besó su mano con cortesía—, luces