—Necesito vender ambas propiedades lo más pronto posible—anunció Emma, dándole los papeles de ambas casas a la mujer de la inmobiliaria.
—¿Está segura?—la rubia la miró con suspicacia—. Una venta tan abrupta no le generará ganancias favorables—le advirtió honestamente.
—No importa—ella suspiró cansada—, necesito irme pronto, es por motivos de salud.
La mujer en respuesta, miro con cuidado y algo de detenimiento el rostro pálido de la joven, viéndola bien si lucía enferma.
—Le conseguiré el mej