La vida pintaba triste y melancólica para Emma, con lágrimas en los ojos abordó el taxi al salir del aeropuerto, tenía miedo de abandonar a su esposo, pero sabía que el estaría bien sin ella, era un hombre fuerte y se repondría de su pérdida. Respiró hondo antes de tocar el timbre.
—Emma—susurró Adeline, cuya melena rubia estaba sujetada en un moño alto.
—Tía—Emma la abrazó, con cuidado de no lastimar a su bebé en el proceso, la mujer le devolvió el abrazo, notando la tristeza en sus acciones.