Saber a Emma sana y salva era lo único importante para Blackthorne, en esos momentos; no le importó recibir una bala si con ese acto desinteresado salvaba a la vida de su dulce amada. Él yacía en el piso; sus piernas eran incapaces de sostenerle quiso hablarle a su esposa, decirle lo bonita que lucia, besar sus labios suaves y perderse en su mirada cautivadora, pero ya era demasiado tarde; se sentía incapacitado, por eso solo se conformó con mirarla detenidamente deseando recordarla por siempre