CAPÍTULO 16
Mis manos temblorosas tocan la joya que mi profesor me ha puesto sobre mi cuello, sus dedos se hunden sobre mis caderas mientras sigue moviéndome a su antojo en mi interior a tal punto que debo fruncir el ceño al sentir como mi cuerpo reacciona al suyo y ambos nos unimos en un orgasmo bestial. Gabriel me atrae hacia su pecho y acaricia con suavidad mi espalda acomodando un poco mi vestido de nuevo a su posición inicial.
Mis piernas no me reaccionan y aunque necesito encararlo ahora