Los tres siguieron trabajando, olvidando el asunto, hasta que Nicola se dirigió a su escritorio en busca de unos documentos. Su atención se centró en las flores que hacía rato había traído Marcia. Se acercó a ver con detalle y sus ojos se fueron agrandando poco a poco al reconocer de qué se trataba. Ahora entendía la reacción de Marcia.
—¡Demonios! Ahora sí, se pasaron tus admiradoras. A esto le llamo yo creatividad —dijo Nicola, riendo.
—¿Nicola, de qué rayos estás hablando? —preguntó Zia, ace