En los días siguientes, en su oficina, Fabrizio no mantenía su acostumbrada concentración. De su mente no podía apartar los recuerdos de la noche pasada con Gabriella. Pasó lo que él creía imposible: volverla a ver, volver a tocar su cuerpo; fue lo que anheló por meses.
—Fabrizio, ¿qué opinas de la propuesta que se les enviará a los viñedos de España? Creo que con eso están cubiertas todas las solicitudes del cliente —dijo Nicola, esperando la respuesta de su hermano.
Nicola notó que Fabrizio l