Capítulo 1445
¡Pum!

Justo después de que hablé, Javier tiró la copa de cristal contra el suelo.

El ruido de los vidrios rotos resonó en la casa grande, vacía y silenciosa.

Unos pedazos de vidrio me saltaron al tobillo y me hicieron dos cortes que empezaron a sangrar.

Lo miré, muerta del miedo.

—¿Qué haces?

En ese momento, Javier parecía otra persona. Ese hombre elegante y tranquilo que conocía había desaparecido; ahora, su cara, que siempre se veía tan calmada, estaba llena de rabia y desprecio.

Tuve un m
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