34. Locuras Juntos
[FRANCO]
Su mirada y la mía no se apartan mientras que mi cuerpo se rinde una vez más en ella. Las respiraciones agitadas y nuestras manos que rozan la piel sensible del otro hacen del momento aun más sublime haciéndonos sonreír mutuamente —¿De verdad te casarías conmigo?— Le pregunto en un susurro.
Ella asiente —Cometamos locuras juntos— Responde y la vuelvo a besar.
Sonrió sobre sus labios —Cometamos todas las locuras que queramos…— Afirmo y de pronto siento la yema de sus dedos en el centro