20 de marzo, un día tan común para mí. 21 años, exactamente hace un año, hoy. Me sentía sola y día a día, me preguntaba ¿realmente estoy sola?... Pero mis pensamientos siempre decían lo contrario. Vamos, Nahya. Tienes a Flor, la mejor amiga de todos los tiempos, te quiere, siempre está para ti, te apoya y te ama como una hermana. Está Jimena, no es muy expresiva, pero te quiere… a su manera, pero lo hace. Matt el hermano que la vida te regaló, ha estado para ti toda tu vida, desde tu infancia y es una bendición que siga a tu lado. Jason, un amigo genial, que te apoya y está para ti 24/7 y finalmente puedo decirlo hoy, está Tyler. Exactamente, no sé qué decir de él, en tan poco tiempo se ha convertido, en alguien tan especial, que me da tanto miedo, sentir frente a él… siento que estoy lista para que me conozca y sepa realmente qué ha pasado en mi corta vida, pero me da miedo, me da tanto miedo. Él ha sido un pilar en los últimos meses y estoy tan agradecida por él. Me levanto de la
La sala parecía quedarse en silencio, como si el tiempo se hubiera detenido. Mi padre me abrazaba fuerte, temblando igual que yo, como si tuviera miedo de soltarme y descubrir que todo era un sueño.—Mi pequeña… mi princesa… —susurraba una y otra vez, con la voz rota, mientras sus manos temblorosas acariciaban mi cabello.Yo lloraba como no había llorado en años, desahogando en ese abrazo todos los miedos, todas las noches solas, todas las veces que soñé con este momento y creí que jamás llegaría.Sentí unos pequeños brazos rodear mis piernas. Al mirar hacia abajo, ahí estaba ella: Naychel, abrazándome también, con los ojitos brillantes por las lágrimas.—Nahya... —dijo, con su vocecita dulce— ya no estás sola. —Me quedé mirándola, las lágrimas empañando mi visión. — Estamos nosotros ahora. Papá, mamá Sofía… y yo. — Su sonrisa era tan pura, tan llena de amor, que me derrumbó aún más. —Mi sueño… —continuó, emocionada—. Mi sueño siempre fue conocerte, tener a mi hermana mayor conmigo.
Me removí entre las sábanas, aún medio dormida, estirando el cuerpo para desperezarme…o al menos eso intenté, porque algo me lo impidió. Un peso cálido rodeaba mi cintura. Bajé la vista y una sonrisa tonta se me escapó al ver el brazo de Tyler descansando sobre mí, fuerte y seguro.Recordar la noche anterior, me calentó el pecho con un cosquilleo suave, como una caricia invisible. Con cuidado, me giré hacia él y me acerqué, apoyándome en un codo. Le di un beso casto en la mejilla, uno de esos que solo quería dejarle como un secreto. No se movió ni un poquito. Tyler era una roca durmiendo. Contuve una risa silenciosa, apartando su brazo con suavidad, y me deslicé fuera de la cama. Sentí una pequeña molestia en la parte baja del abdomen. Pero no le presté mucha atención. Me puse la bata a toda prisa, sintiendo la brisa fría en la piel descubierta y me refugié en el baño. El espejo me mostró mi reflejo despeinado, los labios aún hinchados de tanto sonreír. Me lavé los dientes, dejé que
Nahya (Presente - invierno)—¡Nahya! —el grito cortante hizo que levantara la mirada de inmediato, sintiendo un cosquilleo de ansiedad en el pecho. «Solo dos horas más», pensé. Me dirigí a la mesa, y allí estaba, el cliente pesado de toda la semana. Suspiré, tratando de calmarme. Había sido un día estresante y no me sentía del todo bien.—Buenas noches, ¿qué desea ordenar? —Mi voz apenas se escuchó sobre el bullicio del café.—¿Tú otra vez? —dijo, frunciendo el ceño—. ¿Qué... no hay otra persona que me atienda? —Un suspiro pesado escapó de mis labios, pero lo contuve—. Lo mismo de siempre y rápido. Tengo hambre.>Me acerqué a flor, ella sonrió y yo bufé—Un día, un día le voy a dar con una bandeja —sonrió, me dijo.— Te apoyo, ven, preparemos la orden del señor gruñón. puedes preparar el café —asentí, el aroma del café recién hecho llenaba el aire, mezclándose con el murmullo constante de conversaciones y el sonido de las tazas chocando entre sí. Mientras serv
La música aún resonaba en mis oídos, miré el reloj y me sobresalté—Oye, debo irme, tengo clases. Son las cuatro de la madrugada, y la primera es dentro de cuatro horas. Voy a estar durmiendo en clases —sonreí, sintiendo el pánico comenzar a burbujear bajo la superficie.Sus ojos, ya sin los lentes, se achicaron con una sonrisa mientras se levantaba del piso.—Puedo acompañarte, ya que es muy tar... temprano para que andes sola por allí —dijo, su voz baja y tranquilizadora.—No te preocupes, la residencia está muy cerca de acá, así que no es nece...—... te acompaño —suspiró. Tomó mi bolso con decisión y me siguió en silencio.El frío de la madrugada hizo que mi cuerpo temblara, y él lo notó. Sin decir una palabra, se quitó su chaqueta y la puso sobre mis hombros, el calor de su prenda hizo que sintiera un inesperado consuelo. Seguimos caminando en silencio, cada paso resonando en las calles vacías.—La pasé muy bien, hacía mucho tiempo que no me la pasaba así —dijo al llegar a la res
La semana pasó lentamente. Haciendo un recuento, me sumergí en mis clases, trabajé y, en los ratos libres, me dedicaba a escuchar música y escribir. Aunque intenté mantenerme ocupada, no podía evitar que mi mente volviera al extraño del muelle. >No es necesario mencionar eso, es algo personal.>Bueno, sí, lo admito. Estuve pensando en él. Pero no en lo que creen, sino en preguntas como: ¿Nos volveremos a ver? ¿Y si no? ¿Qué haría entonces? Demasiadas dudas, ninguna respuesta.Entre pensamientos, seguía escribiendo en mi libreta cuando Jimena abrió de golpe la puerta de la habitación.—¡Fiesta en casa de Mateo! ¿Vienes? —Negué con firmeza.—Vamos, Nahy, no seas tan aburrida. — Rodó los ojos.—Lo siento, Jime, pero no quiero ir. Además, Flor dijo que pasaría a visitarme.—Eso fue antes de que supiéramos de la fiesta. Aunque sea en casa del intenso de tu mejor amigo, sigue siendo una fiesta. —Suspiró—. Así que levántate, ponte algo bonito y vamos.—¡No qu
Esto no me puede estar pasando.Me agaché bajo el mostrador, tratando de pasar desapercibida mientras los gritos de las jóvenes llenaban el lugar. Todo por Tyler Flakertic. Podía escuchar cómo Flor me llamaba, pero le respondí con un silbido que ella conocía perfectamente. Al escucharme, me encontró y se agachó a mi lado.—¿Qué pasa? ¿Qué haces allí? —me preguntó en voz baja.Suspiré y le hice una seña para que guardara silencio.—Es él —dije finalmente.Ella me miró con expresión de desconcierto.—¿Quién o qué? —volvió a preguntar.Puse los ojos en blanco y señalé hacia arriba, hacia el lugar donde estaba sentado.—El actor. Es ese tonto extraño, bueno... ya no tan extraño.Ella abrió los ojos como platos. Se levantó para observarlo más de cerca y luego volvió a bajar, emocionada.—¡No inventes! Es guapísimo. Eres una suertuda.Negué con la cabeza.—No entiendes lo que esto significa —dije en un tono bajo, tratando de calmarme.Ella levantó las manos en un gesto de incredulidad.—Sig
Me senté en el pasillo, con la espalda contra la fría pared, tratando de ordenar mis pensamientos. Las risas y los murmullos de Flor y Mouse seguían retumbando en mi cabeza, y aunque trataba de ignorarlos, las palabras de Flor no me dejaban en paz: “Te gusta el tonto extraño.”¿Era cierto? ¿De verdad me gustaba Tyler Flakertic? Lo conocí hace dos semanas en el muelle, un encuentro tan inesperado como fugaz. Pensé que no lo volvería a ver, que sería un simple extraño en mi vida. Pero ahí estaba, justo frente a mí, y lo peor de todo es que era un actor. Y los actores no se enamoran de personas como yo, ¿verdad? Al menos eso pensaba. Solo somos extraños, me repetía una y otra vez para convencerme de que no valía la pena pensar más en ello. Pero entonces, como un susurro en mi mente, la idea seguía persiguiéndome.Suspiré, mirando el techo, intentando calmar mi corazón acelerado. Si Rachel estuviera aquí, ella sabría qué hacer. Pero no estaba. Estaba sola, y parecía que todo lo que me rod