Capítulo 23. Me perteneces
Escucharla decir su nombre de esa forma, lo excitó aún más. Y la maldijo por eso. Porque ella era su maldita debilidad y lo peor es que Hedda lo sabía.
—Te tomaré porque puedo, porque me perteneces.
—Así es —Lo instó ella—. Soy tuya —, musitó a pesar de la inseguridad que sentía.
Erik no le quitó la vista de encima mientras se despojaba de sus ropas. Dejó de pensar en cualquier cosa que no fuera hacerla suya de la forma que venía deseando desde hace mucho. Haría que ella gritara su nombre una y