69: Conviviendo con monstruos.
Son las cinco en punto de la mañana cuando Evangeline se remueve en la cama junto a su hijo. No ha podido dormir nada. Tiene el corazón hecho un nudo de dolor. Llora de impotencia, miedo y decepción.
Escucha ruido, pasos, y luego, la puerta de la habitación de Milán. Se queda estática al saber que se trata de Magnus. Su corazón se acelera mientras su rostro se hunde en las manitos de su hijo. Siente cuando el ojiazul se va, y exhala un poco el temor.
Entonces, curiosa, se levanta y abre la puer