El ojiazul se encuentra apuntando la cabeza de su madre cuando Dayan habla al teléfono.
—… Él amenaza con matarnos.
Ante el silencio, Magnus se estresa, empuja a su madre y arranca el teléfono de su hermano para ponérselo al oído.
—¡Hermanita! —exclama con emoción fingida—. ¿Podemos vernos una vez más para matarte en serio? Sabes que te quiero, querida Alexa, pero estás siendo un dolor de cabeza ahora mismo. Mucho peor que cuando eras mi sucia sumisa.
Hay una risa malévola del otro lado de la l