Pov Lea
—¡Señor leandro cuanto lo siento!
Le dije llevando mis manos a la boca, me sentia avergonzada, pero en mi defensa el tacon lo arroje en defensa propia.
Leandro tenía el ceño fruncido cuando finalmente salió del auto, aún así lucia muy guapo, con su traje algo desarreglado.
—¿Me puedes decir que significó eso?
Pregunto señalando su auto dirigiéndose al tacon que impacto con su parabrisas, por suerte a este no le paso nada.
—Pense que era alguien más
Me justifique, pero él solo lucio sorp