Pov Lea
Al llegar a casa el hombre de mi vida, aún se encontraba despierto, con unas enormes ganas de jugar, mientras yo...apenas podía sostenerme en pie, me sentía agotada, mis pies dolían y mis párpados pesaban.
—¡Mami! !mami! ¿Estabas con tu jefe?
Pregunto Dante luego de haber llegado, a pasado días preguntándome por el señor mastronardi, a lo cual solo me limito a hablarle de mi trabajo, ni mi madre, ni mi hija saben sobre el falso noviazgo.
—Así es, se nos hizo algo tarde.
Mentí, por supue