Amanda
¡Madre mía! Si asi tiene los dedos. Tal vez esté más ebrio que yo, o quizás me esté confundiendo con el güerito, no sé, pero yo no lo dejo pasar.
Y ni empieces Amanda, porque te conozco, él es tu novio, además es el hombre que has amado toda tu vida, esto está bien.
Da dos pasos atrás en cuanto mi espalda toca el colchón, y lo veo sacar por su cabeza la playera.
Su blanca piel me derrite por todos lados, sus manos viajan a su cinturón y lo quita en dos movimientos.
Sí qué es hábil este