Mi señor Hades, sujetan la gota de la base y lo mueve en círculos, lo saca y mete, lo deja pegado ayudado de su mano y lo hace vibrar.
No he parado de escurrir, siento una fuerte corriente en todo el cuerpo, sus manos están amasando mis glúteos, haciendo que la gota quede más adentro si es posible.
Mi centro se contrae nuevamente liberando otra lluvia igual de fuerte que la anterior.
Mi cuerpo pierde la poca fuerza que aun conservaba, por suerte Hades, alcanza a sostenerme por la cintura.