Dominic.
Por suerte la puerta de la entrada es derribada, se escucha un gran estruendo, a los segundos entra Roman.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo conseguiste mi dirección?
—Patrick, suéltalo.
—Estas celoso he, el que se debería ir, eres tú, si tú no existieras Dom, estaría conmigo desde hace mucho.
Dice con rabia en cada palabra, siento su agarre más fuerte alrededor de mi pecho y su asquerosa legua en mi espalda.
Infeliz, enserio que no sabes en donde te estás metiendo, en cuanto la droga pase te v