Eleva su rostro y me ve con sorpresa, sus labios se abren y cierran pero no puede decir nada.
—Jura que no mientes.
—Lo juro, hablo muy enserio.
—Esto... Esto... Significa que no solo seremos marido y mujer, también seremos dueños de nuestra propia empresa.
Se aleja de mi y empieza dar vueltas como loca, gritando que al fin le ganó a Amanda.
Dios, lo que tengo que hacer por no perder la cabeza, y todo por calenturiento, terminé con el peor postor.
Dominic.
Me estoy quedando dormid