Josh.
Entro con una sonrisa en los labios, pues las ansias me comen por estar con Amanda, mi dulce y tierna prometida.
Todo se ve normal hasta que noto que la puerta de nuestra habitación está abierta, y por lo que recuerdo, yo la dejé cerrada.
Avanzo despacio tratando de no hacer ruido, termino de abrir la puerta y vaya, mi pequeña Amanda, no está.
La rabia me invade, siento la cara arder, todo me da vueltas y me dejo caer en el piso, termino con la espalda en este, hago mis manos puños y