Raymond llevó a Felicity a uno de los parques de atracciones más famosos de Nueva York. Felicity se quedó sin aliento ante la belleza y corrió como la niña que era, quería montar todo lo que se podía montar y seguía señalando a cualquiera que veía, Raymond y Morris la seguían, actuando como sus guardaespaldas. Primero se registraron para que ella viajara en la Rueda de Ferries, ella subió feliz pero cuando vio que ni Raymond ni Morris subieron también, sus ojos se llenar