En la mañana siguiente, al parecer el temporal había pasado. Ambos se miraron algo confundidos.
—Creo que ya pasó la tormenta Briana. Tengo que ir a fijarme.
—¿Estás seguro? — quiso saber aterrada Briana.
—Si quieres puedes acompañarme.
Briana asintió . poco a poco pesaron a ir por las escaleras hasta que llegaron en la parte de la puerta.
Esteban empuja con fuerza hacia arriba . y la puerta cedió. La casa, no estaba intacta para nada, ninguna casa lo estaba.
Briana gritó... todo estaba destrui