Briana, estaba segura de una cosa: con el paso de los días, todo empezaba estar en su lugar.
Briana, se acostumbraba poco a poco, un poco confusa y extraña en la granja.
En las mañanas se levantaba muy contenta saludando a su ternera, la cual se había empezado acostumbrar a dormir en la cocina, junto a la chimenea encendida. Al menos así Briana, no se sentía tan sola. La ternera, largo un extraño sonido.
—Yo también te extrañé ¿dormiste bien, en la almohada que te conseguí? —le pregunto y la te