Capítulo 59. Visita dolorosa
POV NARRADOR
Si Maura era el veneno, la mujer que acababa de cruzar el umbral de la mansión era el antídoto que mataba al paciente. Estela Spencer no caminaba; colonizaba el espacio. Vestida con un traje de sastre gris perla, con cada cabello en su sitio y una mirada que había congelado las ambiciones de hombres poderosos durante décadas, la madre de Knox entró en la sala con la autoridad de quien sabe que es el origen de todo ese imperio.
Knox estaba en su despacho, pero el anuncio de la llegada de su madre lo hizo salir de inmediato. Lira, por su parte, estaba en el salón secundario, intentando darle el biberón a Analia, mientras Lucas descansaba en una hamaca eléctrica a su lado. La paz de la tarde se evaporó en el momento en que la fragancia clásica y asfixiante de Estela inundó la estancia.
—Así que es cierto —dijo Estela, deteniéndose a unos metros de Lira. No miró a los bebés primero. Sus ojos se clavaron en Lira con un juicio tan afilado que el aire pareció cortarse—.