Thiago abre sus ojos, a duras penas puede tambalear sus pestañas por el dolor tan inmenso que siente; no comprende en qué instante le sucedió todo eso únicamente sabe que su vida terminó manteniendo equilibrio en una cuerda que lo traicionó aflojando completamente. Él solo observa al médico que está colocando todos los medicamentos inyectados por sus venas sin compasión.
—Déjeme decirle señor Santos que usted es un milagro, algo muy trágico y salir prácticamente con unos rasguños —el médico di