Hanako.
Con la salida del sol lo asemos nosotros también de la posada, al camino es largo y no me puedo quedar mucho tiempo despierte ya que la noche anterior no pudo conciliar el sueño por estar pensando tanto en lo que pasó con el general. Abro los ojos cuando siento que el carruaje se detiene un poco y me percató de que estoy recargada en el hombro del general como si fuéramos una pareja de ase tiempo, me enderezó con rapidez y mucha pena para después hacer una reverencia en forma de discul