Capítulo 39.
Me desperté sintiéndome algo abrumada, ya que me encontraba… En sus brazos.
La noche anterior habíamos tenido sexo por horas, no estaba bromeando cuando dijo que planeaba hacerlo “hasta el amanecer”, porque nos detuvimos solo cuando los rayos del sol entraron por la ventana.
—¿Puedes verlo? Es un paisaje hermoso… Cuando el sol se refleja en la superficie del lago —me dijo él.
Y yo como una idiota, apenas pudiendo razonar entre el placer y el cansancio, respondí:
—Si… Es hermoso.
Esa fue otra me