—Mi madre antes de la ceremonia estaba nerviosa y me preguntó infinitas veces si estaba seguro, atribuí sus nervios a la boda, pero siempre tuve una espinita, hoy almorcé con ella y le pregunté si sabía algo de Virginia, se puso nerviosa.
» Me confesó que recibió una llamada de ella esa mañana, dijo que necesitaba hablar conmigo y a mi madre se le ocurrió la gran idea de decirle que llegara al salón donde celebré mi matrimonio. Quería que se presentara un milagro. Nunca apareció, llegó a Colomb