—Señor, llegó un mensaje de Valle Azul. Hace dos horas, la antigua madre adoptiva de la señorita Isabella tuvo un grave accidente automovilístico al ir a ver a Esteban, pero no sobrevivió—dijo Luis.
Herman sintió un fuerte apretón en el pecho, apretó el teléfono en la mano y le respondió: —Entiendo.
Después de colgar, se puso el saco que estaba colgado en el respaldo de la silla: —Tengo que salir rápidamente por un asunto.
—Deberías entablar una muy buena relación con la señorita de la familia J