—¡No puedo hacerlo! — exclamó Valentina con una emoción muy negativa, apretando levemente el ceño. —Beatriz, dame un momento para pensar.
Beatriz afirmó con la cabeza, sosteniendo su teléfono en la mano. —Estoy esperando afuera.
Saliendo del vestuario, Beatriz miró con asombro a Valentina, que aún no había terminado de maquillarse, y dudó antes de marcar el número de Esteban.
—¿Hola, Esteban?
Beatriz le explicó detalladamente a Esteban toda la situación sobre la oferta de representación, asumien