Capítulo 52. ¿Era ella?
—¿Dónde diablos estás? ¿Por qué mejor no te entregas?—miro sobre mi hombro para asegurarme de que Mary no haya venido tras de mí.
—Lo haré cariño, lo haré, luego de terminar mi venganza.
—Pero, ¿Qué carajos quieres mujer?—gruño entre dientes, quiero gritarle de todo pero no quiero llamar la atención de Mary. —. Pensé que éramos amigos, te hice mi socia y así me pagas.
—Lo siento, pero en la vida de alguna u otra manera se pagan las cosas.
—No juegues conmigo Dalia, espero que esos dos años