Capitulo 40. Muy lejos
Avergonzada, y con miedo de que ella sospeche algo trato de contener las ganas, pero al no poder, salgo disparada a la cocina.
¿Sospechará?
Cualquiera vomita, y es la primera vez que me ve haciéndolo así que no hay motivos de dudas.
—¿Habrá sido algo que comiste?—pregunta sobando mi espalda.
—Tal vez —murmuro incómoda.
—Puedo hacerte algo, algún té —propone mirándome preocupada.
—No, tranquila, estoy bien, vamos.
Nos servimos algo de beber y continuamos nuestra charla.
Ya para cuando vino Anton