«Yo soy… Aquel que una estrella del cielo te quiere bajar. Quien solo al tenerte despierta con ganas de amar. Quien más se te arrima, y más te adivina, soy yo»
La hermosa melodía de Luis Miguel, se escuchaba en las bocinas del hermoso restaurante al cual llegó la pareja.
Juan Miguel había reservado una mesa en la terraza de aquel rooftop bar, desde donde se apreciaban las cúpulas de la imponente catedral de Cuenca.
Desde ese lugar se contemplaba el sonoro recorrido de las aguas del río Tomeba