—Quizás desea hablar con nosotros sobre los niños —murmuró Lu, intentando mostrarse serena.
—Puede ser —respondió Emiliano, descendió del vehículo, ayudó a Luciana y a los niños a bajar.
Los pequeños estaban por correr a saludar a su propio padre, y Lu sintiendo que el corazón se le fragmentaba, los agarró de las manos.
—Tranquilos.
—Vaya, nunca los había visto tan contentos por ir a la escuela —murmuró Emiliano, bromeando, de inmediato tomó de la mano a Mike, él a Dafne, y la niña a su