Mundo ficciónIniciar sesiónCerré los ojos mientras sentía las suaves caricias que Jeremy repartía sobre mi cabeza, enredando sus dedos entre mis cabellos.
Solté un suspiro sintiéndome la persona más afortunada del mundo.
Era la segunda noche en nuestra luna de miel, y deseaba que esto durara para siempre.
¿Y quién no?
Nos encontrábamos en una de las playas del caribe, con su océano turquesa y las arenas más blancas que había visto en toda mi







