Mara
No voy a mentir, sentí celos terribles cuando ví sonreír esa espectacular y delgada loba en la entrada de nuestra casa a mi compañero, más aún cuando ella con tanta familiaridad se acerca y lo abraza, sentí que el pasado me enviaba saludos, además ella tiene un apodo para él. Apodo que yo no tengo.
Además ya me sentía terriblemente inútil ante toda esta situación y que venga este bombón asesino, se frote en mi compañero en ese abrazo, no hizo más que aumentar la herida que ya tenía, para