**Sienna**
Cuando llegamos al vestíbulo del hotel, el guía nos llevó a una sala de estar y pidió a todos que se presentaran mientras el personal se encargaba de las llaves.
Las parejas fueron primero, cálidas y charlatanas, hablando de sus viajes de jubilación. La mujer soltera se presentó como Chloe, una bloguera de viajes. Luego fue él, el hombre con el rostro demasiado familiar.
“Me llamo Aaron”, dijo con suavidad, mostrando una sonrisa que no le llegaba a los ojos. “Soy de Chicago.”
Mi cora