—Sofía. Si de verdad has sufrido alguna injusticia allí, vuelve a casa. Tu abuela y yo ya somos mayores, pero todavía podemos protegerte.
Aquellas palabras tocaron una parte muy profunda de su corazón.
Sintió un fuerte escozor en la nariz antes de poder contenerlo.
Había soportado incontables agravios durante años sin derramar una sola lágrima.
Pero aquella sencilla frase, pronunciada con tanto cariño, estuvo a punto de hacerla romperse allí mismo.
Bajó rápidamente la cabeza, parpadeando con fu