Capítulo 62. La caja fuerte secreta en Rue de Rivoli
—Madame, ¿está segura de que desea entrar sola? ¿Sin acompañante? —dijo el empleado del banco con evidente duda. Sus ojos observaron a Avery por encima de sus gafas de lectura.
Avery le sostuvo la mirada. Tenía las manos frías y el corazón latiéndole de forma errática, pero se obligó a esbozar una leve sonrisa.
—Privacidad —respondió en voz baja—. Eso es lo que pago. No un acompañante.
El hombre suspiró, golpeando suavemente el portapapeles con los dedos.
—Es un procedimiento de seguridad, Mada