Capítulo 129. La limpieza de la raíz negra
La corbata negra yacía abandonada en el suelo del vehículo de comando. Dominic Moretti no le prestó atención; su enfoque estaba en la manga de su camisa blanca, arremangada con brusquedad hasta el codo. Desde que abrazó a Avery en el hospital unas horas atrás, su mente había quedado libre de dudas. Lo único que permanecía era una frialdad absoluta.
A su lado, Julian Valenti encajaba el resto de la munición en su chaleco táctico. El sonido metálico de los cartuchos chocando resultaba estridente