En la pantalla del celular se reproducía la grabación completa de las cámaras de seguridad exteriores de la entrada del hospital.
No había ningún indicio de cortes ni de manipulación. Cada segundo de la grabación era una prueba irrefutable. La grabación mostraba con claridad toda la secuencia de los hechos.
A las 9:00 de la mañana, marqué mi salida puntualmente y crucé la puerta del hospital.
A las 9:10, recibí una llamada de mi servicio en la entrada del hospital y di media vuelta a toda prisa.