Alessandro la estaba mirando como si hubiera hecho algo malo. Si tan solo ella supiera cuales eran los cargos de los que se le acusaban, tal vez habría podido defenderse.
En la mañana, él había estado como todos los días. Durante el desayuno la había tratado con afecto y bromeó con ella. Incluso le había comentado de sus planes para viajar y así los dos pudieran relajarse un poco. En la tarde, un poco antes de encontrarse con Lia, había recibido una llamada de su parte y él seguía de buen humo