La puerta sonó con fuerza al cerrarse detrás de ella. Eso casi le causó satisfacción. Estaba furiosa. Se sentía como una bomba a punto de explotar y tenía frente a ella al causante, por decirlo de alguna manera, de su molestia.
Alessandro se la quedó viendo con la confusión marcada en su rostro. Seguro que no se imaginaba lo que le esperaba.
—¿Esto es a lo que te referías cuando dijiste que te encargarías?
Él rodeó su escritorio y caminó hacia ella con pasos largos. Antes de seguir despotric