Mundo de ficçãoIniciar sessão—Todavía no entiendo por qué ese hombre te abrió la puerta —dijo Myriam cuando íbamos camino al internado.
—¿Tú qué crees, Emily? —pregunté.
—Yo prefiero no opinar, chicas. Trabajo en esa casa y, como dice Alfredo, no me corresponde opinar.







